A Carmen su marido le pegaba, a sus dos hijos también. Un día, sin más explicación, sin mediar palabra, la roció de alcohol delante de sus padres (de ella) y le prendió fuego. Carmen no murió, pero seguro que al salir del hospital, tras el coma, tras la UCI, en silla de ruedas y con el 65 por ciento de su cuerpo quemado lo deseó.
Hoy, 38 operaciones después, su voz deja traslucir un rayo de esperanza, pero enseguida desaparece bajo el dolor. El juez dictaminó que todo había sido un accidente doméstico.
Extracto del programa Hora 25 de la Cadena SER de hoy.
El testimonio de Carmen está hacia la mitad del programa.
Desde aquí les pido a todos los hijosdeputa que desprecian a Bibiana Aído por ser mujer, que ondean la bandera del "hay mucha denuncia falsa" contra la ley de violencia de género o que simplemente desprecian a las mujeres sólo por el hecho de serlo, a todos esos hijosdeputa digo, los invito a ponerse frente al cuerpo quemado de Carmen y decirles: el juez hizo lo correcto.
Hoy, 38 operaciones después, su voz deja traslucir un rayo de esperanza, pero enseguida desaparece bajo el dolor. El juez dictaminó que todo había sido un accidente doméstico.
Extracto del programa Hora 25 de la Cadena SER de hoy.
El testimonio de Carmen está hacia la mitad del programa.
Desde aquí les pido a todos los hijosdeputa que desprecian a Bibiana Aído por ser mujer, que ondean la bandera del "hay mucha denuncia falsa" contra la ley de violencia de género o que simplemente desprecian a las mujeres sólo por el hecho de serlo, a todos esos hijosdeputa digo, los invito a ponerse frente al cuerpo quemado de Carmen y decirles: el juez hizo lo correcto.












