No puede evitar que me bautizaran. Mis padres no lo tenían muy claro, y estoy seguro que me preguntaron, pero con 0 años mi abuela mandaba más que yo (sigue haciéndolo, claro).

Mi siguiente capítulo con la Iglesia fue en Burgos, 2º de E.S.O. (¿12 años?), un viaje con el insti. Viendo el papamoscas un cura y una monja que paseaban juntos no se tomaron muy bien que dijera en alto: ¡Anda mira, Batman y Robin!. Esa sería la primera vez que me echasen de una catedral.

Ya sobre los 18 intenté apostatar, lo he intentado varias veces por internet de hecho.
De la boda de mis tío no me he podido escapar pero ya recientemente he encontrado en mi suegro un gran aliado para cambiar misas por cañas en el bar de al lado.
La última fue en Santiago, aguantar media hora de misa (¡en varios idiomas!) para ver volar el botafumeiro (que por cierto no voló) fue demasiado. Conseguí hacer murmurar a varios curas a mis espalda (terror) en varios idiomas por repanchingarme en los asientos, para vergüenza de mi pobre novia, igual de anti jerarquía eclesiástica pero más dada no renegar de Dios.
Por lo demás me cago en el altísimo con relativa frecuencia, nunca he ido a una misa, a una que no tenga banquete detrás me refiero, no me sé el padre nuestro, creo que nunca me he presignado y en el colegio era el raro que iba a ética. Mi carpeta del instituto llevaba por un lado la tricolor y por el otro una frase "la iglesia que más brilla, la que más arde". Y me indigno, mucho, cada vez que entro en una iglesia y veo cómo vendiendo una estatuilla podrían acabar con el hambre en el mundo, por ejemplo.
Le contaba todo esto a un amigo muy católico, de colegio de curas, intentado escandalizarlo pero el que me dejó frito fue él:
Mejor pa'ti, has tenido menos riesgo que yo de ser sodomizado contra tu voluntad.Ahí es nada.
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