
Un contable, un corrupto y un jefe.
Me recuerda a Los Intocables de Elliot Ness. A pesar de que todos sabían que Al Capone era un delincuente y un asesino fueron las anotaciones de su contable las que le hicieron caer por evasión de impuestos.
Debe ser que los corruptos no van al cine. Si lo hubieran hecho sabrían que las operaciones fraudulentas no deben anotarse. Igual que todos sabemos que el malo malísimo no debe desvelar su plan maestro al héroe justo antes de matarlo porque al final no podrá matarlo y el héroe desmantelará sus planes de acabar con el mundo.
Yo, por si acaso, recomiendo a todos los que estén pensando en hacerse corrutos que vayan al cine o alquilen DVDs. El Padrino sería una buena forma de empezar.
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