Ayer Esperanza Aguirre, ávida de portadas, tomó otra de sus lamentables decisiones, filtrada a la prensa para más inri: en vez de cesa al conductor borracho, antidemócrata y amante de las armas Jesús Neira se cargaba el organismo que preside: el Observatorio contra la Violencia de Género. Como bien apunta Javier Manzano uno de los motivos principales fu sin duda volver a las portadas, aunque vaya usted a saber por qué no lo ha cesado. En fin.
Se le han echado encima, claro, está feo suprimir un organismo que lucha contra esta lacra. Aunque no haga falta, porque no nos engañemos, las competencias y trabajadores de ese organismo simplemente se traspasarían a la Consejería de Interior y punto.
Suprimen el Consejo Asesor para ahorrar, dicen. Aunque no dicen cuánto se ahorrarán.
PD Y de paso arrementen contra su ministra favorita, favorita para despreciarla, Bibana Aído, que hoy ha criticado a Agurire. Penoso todo.
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